Normas en casa

Normas en casa

Las normas en casa son las reglas que organizarán la convivencia familiar en el hogar en relación a tu cachorro. Deben ser acordadas con todos los miembros de la familia y todos las debéis conocer y velar por su cumplimiento. De no ser así, rápidamente se establecerán roles de «poli bueno, poli malo» y tu cachorro aprenderá qué puede hacer o deshacer según quién tenga delante. Además, si haces que las normas no se cumplan siempre, tu cachorro no será capaz de predecir qué puede suceder en cada momento y esto hará que su entorno más cercano, su hogar, no sea un lugar seguro. Si su hogar no es un lugar seguro, él también se volverá un cachorro inseguro.

Cómo decidir las normas

No decidas qué le permites y qué no le permites hacer según la gracia que te haga este pequeño y adorable ser que es tu cachorro. Piensa si ese comportamiento que te hace tanta gracia también te gustará cuando pese 20, 25 o 30 kilos. Piensa si el comportamiento se lo puedes permitir estando limpio o cuando vuelva de un paseo con las patas llenas de barro. Piensa si ese comportamiento que a ti no te molesta se lo permitirás cuando tengas visitas en casa. Las normas deben ser claras: no se pide comida cuando la gente está sentada en la mesa, no se apoyan las patas delanteras en el cuerpo de la gente… Si las normas son condicionales, como, por ejemplo: me puedes pedir comida a mí cuando esté en la mesa, pero no a las visitas; no puedes apoyar tus patas en mi cuerpo cuando mi ropa está limpia, etc… Menos comprensibles serán y más conflictos traerán. Debes ser claro, comprensible y coherente. Además, la aplicación de las normas no puede depender de tu estado emocional. Si permites comportamientos cuando estés de buen humor que no permitirás cuando estés enfadado, no serás claro ni coherente y crearás confusión.

Si tienes alguna duda en cuanto a permitir o no un comportamiento, entonces, mejor que no lo permitas. Una norma impuesta puedes suprimirla después. Permitir un comportamiento durante un tiempo y, después, arrepentirte y querer suprimirlo, es más conflictivo.

Casa «anti cachorro»

Al inicio, deberás impedir algunos comportamientos con barreras físicas. Si impides que los adquiera al principio, ya no tendrás que aplicar normas, o su aplicación será menos conflictiva en el futuro. Para ello puedes usar barreras infantiles paneles de parques de cachorros para impedir el acceso a lugares u objetos. Tranquilo, su uso sólo es temporal.

En edades tempranas, las conductas exploratorias son muy acentuadas. Tu cachorro explora los lugares e interacciona con los objetos que encuentra. De cada experiencia surge un aprendizaje. Corta el acceso a todo lugar que no quieras que acceda. Si no quieres que suba a los dormitorios del segundo piso, coloca una puerta infantil en las escaleras. Con el tiempo, esta barrera física se volverá una barrera mental, y podrás remover la puerta infantil sin que tu cachorro suba las escaleras.

Factores de riesgo

Existen comportamientos que sabemos que tienen riesgo. Comportamientos que, aunque no te molesten, pueden ser causa directa de problemas o ayudar a desarrollarlos. A continuación te explicamos los más comunes, así como los límites, normas y protocolos de gestión que te ayudarán a prevenir ciertos problemas de comportamiento.

➢ Dormir en la cama del propietario

Dormir juntos es una conducta afiliativa. Una conducta que refuerza el vínculo entre tú y tu perro. En principio, esto no suena mal, pero hay otras formas de reforzar el vínculo sin los riesgos que conlleva dormir en la misma cama.

Dormir en la misma cama es contradictorio con enseñar al cachorro a estar solo. Si tu cachorro no aprende a estar solo y pasa demasiado tiempo acompañado, es probable que pueda desarrollar ansiedad por separación. Este es un problema de comportamiento que conlleva sufrimiento al animal, pone en peligro tus pertenencias y, además, puede traerte problemas legales con los vecinos.

Por otro lado, es bastante probable que, cuando tu cachorro crezca y se convierta en un perro adulto, ya no sea tan cómodo dormir con él. Si después de varios meses de dormir con tu cachorro en la cama, decides que ya no quieres dormir con él, se iniciará un conflicto entre vosotros. Cada noche, él pretenderá subir a la cama, porque, realmente, le has enseñado que es su lugar de descanso. Cada noche tendrás los mismos problemas y, aunque consigas acostarte solo probablemente amanecerás con tu perro en la cama.

Para evitar los problemas anteriores, tu cachorro debe aprender a dormir en su cama, y tu debes acostarte en tu cama sin él. La norma es: cada uno duerme en su propia cama.

➢ Pedir en la mesa

No hay nada más molesto que un perro pidiendo comida a tus invitados durante una cena con tus amigos. Pero debes saber que esto no sucede espontáneamente. Los perros hacen aquello que les funciona. Lo que no da resultado, tienden a dejar de hacerlo. Por este motivo, si tu cachorro pide comida en la mesa, es porque la consigue… aun que solo se muy de vez en cuando.

La norma que proponemos es bidireccional. Es para humanos y perros. Es evidente que, la norma para el perro es: no se pide comida cuando las personas estén sentadas en la me s a .

Pero, para facilitar que tu cachorro lo cumpla, es necesaria otra norma para las personas:

no se da comida al perro cuando se está sentado en la mesa… ¡Nunca!

Además, debes impedir que tu cachorro se posicione debajo de la mesa cuando estés comiendo. La razón que tenemos para ello es que «debajo de la mesa» se convertirá rápidamente en una zona de valor. Tu cachorro aprenderá que, en ocasiones, cae comida sabrosa. Para que no se desarrolle una situación de competencia de recursos al intentar recoger la comida que se cayó es mejor que tu cachorro no se encuentre en ese lugar. Para ello te proponemos otra norma: cuando las personas comen, el cachorro tiene que estar ensu sitio.

Para enseñarle, coloca la camita del perro a un metro de la mesa de manera que puedas llegar a ella estando sentado delante de la mesa, sin tener que levantarte de la silla. Invita al cachorro a que se ponga encima la camita y dale un premio. Al cabo de unos segundos, dale otro premio y luego otro. Progresivamente ve aumentando el tiempo entre cada premio de manera que el cachorro tenga que esperar cada vez más tiempo hasta que le caiga la siguiente golosina. Siempre premia al perro por estar encima de la camita, nunca por haber salido de ella. Si tu cachorro se levanta de la cama, simplemente ignóralo, deja de darle premios y, al cabo de un rato, invítale a la camita otra vez y reanuda el ejercicio.

Trabaja en sesiones cortas de 2-3 minuto,s varias veces al día, cuando no estés comiendo.

Al día siguiente, coloca la camita un metro más lejos y sigue trabajando de la misma manera, aumentando progresivamente el tiempo entre premio y premio. Esta vez tendrás que levantarte cada vez que le vayas a dar un premio.

Al día siguiente coloca la camita un metro más lejos que el día anterior, en direcciónhacía el punto donde va a estar definitivamente la camita. Sigue trabajando aumentando el tiempo entre cada premio.

El cuarto día ya puedes empezar a trabajar en una situación real, es decir, mientras comes.

Continua el trabajo cada día cuando estés comiendo hasta poder colocar la cama en el punto definitivo. Al cabo de unos días, verás que, cuando aparecen los platos encima de la mesa, tu cachorro irá directo a su cama y esperará tranquilamente a que le des su premio.

➢ La llegada de visitas

La llegada de visitas en casa, con el tiempo, se convierte en una situación de máxima excitación. El estímulo desencadenante suele ser el timbre de la puerta. Suena el timbre y tu cachorro empieza a ladrar porque se excita sabiendo que, a continuación, empezará un desfile de personas dispuestas a dar atención.

Esta situación, siempre se nos sale de control, porque las visitas suelen reforzar la excitación del cachorro con su comportamiento. Para evitar estas situaciones, debemos aplicar unas normas mediante un protocolo de recepción de visitas.

Cada vez que suene el timbre, lleva a tu cachorro a su jaula o transportín y entrégale algún objeto para mordisquear, como un Kong ®, un hueso, etc. Recibe a las visitas con tu perro dentro de su jaula. Pasado un tiempo, cuando las personas que han venido a casa ya no sean una novedad reciente, y tu cachorro esté tranquilo, abre la jaula para que pueda saludar con tranquilidad. La aplicación de este protocolo de recepción de visitas permitirá que tu cachorro, cuando suene el timbre de casa, en lugar de dirigirse ladrando a la puerta, se dirija a su jaula de forma tranquila, permanezca en ella con calma y, posteriormente, salude relajado. La norma es la siguiente: durante la recepción de las visitas, permanecerás en tu sitio.

Consecuencias

Según las normas de casa, debes aplicar las consecuencias de su comportamiento c omo si de una ley natural se tratase. Si transgrede una norma, no te enfades, tu cachorro no te está retando a ti. Tú sólo formas parte de la consecuencia, concretamente de su aplicación. Realiza la aplicación con tranquilidad y naturalidad. La consecuencia no debe ser emocional ni su aplicación puede depender de que te enfades o no. Si sólo aplicas consecuencias cuando te enfadas, tu cachorro nunca se tomará las normas en serio. Entenderá que las normas sólo se deben cumplir si estás enfadado y no podrá predecir cuándo vas a “explotar”.

Como castigo, no puedes retirar cuidados y recursos básicos. No puedes castigarlo quitándole el agua. El agua es un recurso básico necesario para su salud. Tampoco puedes dejar de sacarlo a la calle como castigo. Sus salidas forman parte de su aprendizaje y son importantes para su bienestar. Otorgar las atenciones y cuidados básicos y facilitar los recursos necesarios no pueden depender de estar o no castigado. Además, podrías incurrir en un delito de maltrato animal según la Llei de Protecció dels Animals de Catalunya.

Por otro lado, tampoco uses castigos físicos. Puede que bien aplicados puedan ser efectivos para reducir una conducta específica, pero convertirás a tu cachorro en un ser inseguro, miedoso y receloso de las personas.

Los castigos físicos destruirán el vínculo entre vosotros y nunca llegaréis a tener la relación que soñaste cuando decidiste adquirir a tu cachorro. Además, los castigos físicos pueden provocar severos problemas de comportamiento, como, entre otros, agresividad.

Resumen