¿Qué es la protección de recursos?
Como su mismo nombre indica es la acción de proteger un recurso del resto de individuos. Los recursos a proteger pueden ser variados. El recurso más típico es la comida, pero también pueden ser juguetes, otros objetos, espacios e, incluso, personas. En definitiva, el perro puede llegar a proteger cualquier cosa que tenga valor para él.
Cuando un individuo (perro o persona) se aproxima al perro poseedor del recurso, éste puede reaccionar de diversas maneras: cambio de ubicación con el objeto, ingesta rápida y compulsiva, gruñir, lanzar mordidas al aire y, si no se respetan los avisos, puede llegar a morder. Si descartamos las mordidas al aire y la agresión, el gruñido es la señal más evidente de la protección de recursos, pero un perro que cambia de ubicación con el objeto o que realiza una ingesta rápida ante nuestra proximidad debería ponernos igualmente en alerta.
Si no se previene o, cuando sucede, se gestiona incorrectamente, puede llegar a ser una conducta peligrosa para las personas, especialmente para aquellas más cercanas: la familia.
¿Por qué sucede?
La conducta de protección de recursos es típica en animales sociales. También es un comportamiento común en perros siendo esta una estrategia de supervivencia individual.
Entre perros, si uno avisa mediante un gruñido que no está dispuesto a desprenderse del recurso que posee, el otro suele respetarlo y se aleja. Todo queda en un contexto comunicativo: «me interesa tu hueso» – «es mi hueso y no lo comparto» – «de acuerdo… ¡hasta luego!»
Sólo entrarían en disputa directa si el perro que se aproxima no ha estado socializado correctamente y, con ello, no entiende los códigos de comunicación canina, o si el recurso fuera muy escaso y necesario para la supervivencia del perro que no lo posee.
El perro puede reaccionar exactamente igual, y por los mismos motivos, ante las personas. Tanto con personas desconocidas como con miembros de la familia. El perro, si no hay un aprendizaje previo, reacciona a una situación, a un contexto que desencadena la conducta. Pero si hay unas experiencias previas, el perro puede discriminar y proteger recursos ante unas personas y ante otras no.
Aunque el perro muestre señales de protección de recursos sólo ante algunas personas, todas las personas deben actuar con precaución hasta que el problema se solucione.
¿Qué podemos hacer para prevenirlo?
La prevención es la forma más eficaz para evitar el problema. Podemos dividir la prevención en qué puedes hacer y en qué no debes hacer.
Qué puedes hacer
Ofrécele una actividad alternativa y motivadora en lugar de intentar quitarle lo que posee. En ocasiones, una simple llamada desde lejos basta para que abandone su posesión y se acerque a ti, pero la alternativa debe ser real. Si lo llamas y acude, dedica un tiempo a jugar con él u ofrécele algo de su agrado. Si llamas a tu cachorro, este acude, pero no le ofreces una actividad motivadora alternativa, no esperes que la próxima vez, ante la misma situación, te funcione esta estrategia.
Practica ejercicios de autocontrol como el «deja» o el «quieto» para reducir la impulsividad.
El ejercicio «dámelo» no se trata de un cobro. No se trata de que tu cachorro te traiga lo que posee a tu mano. Se trata de que abandone la posesión para que tú la puedas coger.
Empieza a practicar cuando tu cachorro no tenga nada en posesión. El primer objetivo es dar significado a la señal «dámelo».
Enseñar a tu cachorro a bajar de los lugares a la orden evitará posibles confrontaciones con lugares de descanso como tu cama o el sofá. Puede que no permitas que tu cachorro se suba al sofá o a tu cama, pero si lo haces, necesitarás este ejercicio.
Empieza a trabajar con algún objeto donde pueda subir sin problemas, de perfil bajo. Una caja grande y resistente o un pallet de madera te servirá.
El primer paso se trata de dar un motivo para que baje. El motivo será un premio en el suelo:
Qué no debes hacer
En el mejor de los casos, tu cachorro aprenderá a huir de ti cuando posea algo. En el peor puede aprender a tragarse las cosas para que no se las quites, con el peligro para su salud que esto conlleva, o a aprender a defenderlo activamente. Utiliza otras estrategias como el cambio de
motivación, el intercambio o, si lo has trabajado con anterioridad y tiene una respuesta sólida, el «dámelo».
Manipular el plato de comida o, incluso, su propia comida cuando come, no es la mejor forma de prevenir la protección de recursos. En el punto anterior te hemos explicado de forma pautada cómo realizar ejercicios de prevención con su comida y plato. Realizar ejercicios con un objetivo claro le enseñará a no proteger, molestarlo sin más lo irritará y podrá desarrollar protección de recursos.
¿Cómo afrontamos el problema si ya muestra protección de recursos?
Normalmente, el perro te mostrará con su comportamiento que está surgiendo un problema. Las señales son varias: cambio de ubicación con el objeto, ingesta rápida y compulsiva, gruñido o mordidas al aire. Evitar la confrontación es la regla de oro que siempre debes recordar. Si ignoras el aviso e insistes, las probabilidades de que te muerda son altas.
La protección de recursos no se soluciona peleando por el recurso, todo lo contrario: reafirmas la necesidad de protección. Además, puede que seas lo suficientemente intimidatorio como para pelear y ganar el recurso… esto podría solucionar el problema contigo, pero lo agravaría con las demás personas del entorno. El perro es capaz de discriminar entre tú y los demás. Contigo no puede… pero con los demás seguirá defendiendo el recurso, y ahora de forma más intensa porque ha aprendido que los recursos se ganan peleando.
Entonces, ¿qué hacer cuando gruñe?
Como te contamos en el punto anterior, evitar la confrontación es la regla de oro que siempre debes recordar. No fuerces la situación y acepta, esta vez, los límites de tu perro. Tampoco regañes a tu cachorro por gruñirte… si castigas el gruñido (aviso) puede dejar de hacerlo y pasar a morder directamente. Gruñir es parte de su lenguaje de comunicación. Es preferible que gruña y avise a que nos muerda sin previo aviso.
Después de cada situación hay un aprendizaje. Por lo tanto, ahora que sabes que tu perro protege los recursos no debes darle la oportunidad de que esto vuelva a suceder para que no se afiance este aprendizaje.
Ponte en contacto con la escuela y habla con tu adiestrador de referencia. También puedes realizar los ejercicios de prevención que hemos mencionado arriba que no impliquen objetos de alto valor para el perro. Ten mucho cuidado y espera el consejo de la escuela.
Resumen