Saltar para saludar

¿Qué es saltar para saludar?

Entendemos por «saltar para saludar» la acción de apoyar las patas delanteras en nuestro cuerpo para, principalmente, buscar nuestra atención. Este acto puede ser más o menos intenso dependiendo de la situación y la excitación del cachorro. La situación más común en la que se da es en los reencuentros. También se puede dar en otros momentos, por ejemplo, durante las sesiones de juego o cuando el cachorro se sienta inseguro y busque refugio en ti.

¿Por qué sucede?

Durante el cambio de dieta de líquido a sólido los lobeznos lamen las comisuras de la boca de su madre para provocar la regurgitación de alimento. En la edad adulta, los lobos mantienen el comportamiento de lamer la boca y cara de otros miembros de su manada, no para conseguir alimento del prójimo, sino como una muestra ritualizada de afecto. El perro ha heredado este comportamiento de su ancestro evolutivo. Es evidente que nuestro cachorro no tiene acceso directo a nuestra cara y eso podría explicar los saltos: el intento de acceder a nuestros labios para mostrar un comportamiento ritualizado de afecto.

Sin duda, los saltos también canalizan la energía provocada por la excitación del momento y pueden resultar muy reforzadores. Nosotros mismos, cuando nos alegramos repentinamente ante una situación, tendemos a saltar. Los saltos nos ayudan a proyectar la emoción.

Los argumentos anteriores, pueden explicar por qué se inicia esta conducta, pero hay un argumento que explica muy bien el porqué esta conducta de saltar y apoyar las patas delanteras en nuestro cuerpo puede afianzarse y convertirse en un comportamiento muy sólido: el historial de refuerzos. El historial de refuerzos son todas aquellas experiencias anteriores en las que el comportamiento del cachorro ha resultado en conseguir su propósito. Los cachorros son alegres, simpáticos y nos despiertan una gran ternura. Si nuestro cachorro se acerca, y apoya sus patas delanteras en nuestro cuerpo, nuestra reacción suele ser la de felicitarle y darle unas caricias. Nuestra atención es la consecuencia que refuerza el comportamiento de saltar encima de nosotros… ¿Cuántas veces puede haber ocurrido esto en los meses anteriores con tu cachorro?

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

Para prevenir este comportamiento incómodo hay que evitar cualquier tipo de refuerzo. No puedes felicitar, acariciar o prestar cualquier tipo de atención si tu cachorro apoya sus patas delanteras encima. Ni siquiera lo mires. Ignóralo completamente al mismo tiempo que giras hacia un lado para que sus patas resbalen de tu cuerpo.

Utiliza la norma de las cuatro patas: tu cachorro no debe recibir atención si no tiene las cuatro patas en el suelo. Esta tiene que ser la única forma para ser atendido. Todos los miembros de la familia deben conocer la norma y aplicarla.

Sé claro con las personas… edúcalas. Aunque puede resultar un poco tedioso, invierte unos segundos a explicar a la gente que no le presten atención si salta encima de ellos o apoya sus patas delanteras. Todo este tiempo te parecerá poco si lo comparas con lo molesto que te resultará que un perro adulto (y puede que de muchos quilos o lleno de barro) te salte encima.

¿Cómo afrontamos el problema si ya salta para saludar?

Quiero empezar esta parte del texto pidiéndote que, por favor, no golpees a tu cachorro con la rodilla. Partimos de la base de que, en la mayoría de casos, saltar encima es una muestra de afecto, y en otros apoyar las patas es una búsqueda de seguridad. Por este motivo, aunque el comportamiento pueda resultar molesto, tu cachorro no se merece ser golpeado. Además, puede caer de espaldas y lesionarse. Podemos gestionar la situación de una forma más respetuosa a la par que efectiva.

Igual que en la prevención, ignorar a tu cachorro y no reforzarlo con atención sigue siendo la parte principal de la solución del problema. No lo toques, no le hables, no lo mires y gira tu cuerpo si te salta encima.

Si tu cachorro está tan excitado que, aunque lo ignores, sigue saltando encima de ti, puedes enseñarle un comportamiento alternativo. Pídele que se siente y, cuando lo haya hecho, dale la atención que busca. Si te salta encima otra vez, intenta apartar el cuerpo par a que sus patas delanteras no te lleguen a tocar y caigan al suelo, después vuelve a pedir que se siente.

Hay situaciones en las que habrá personas implicadas que no son de la familia. Estas personas, aunque las adviertas e intentes instruirlas, pueden sabotear la educación de tu perro: «por favor, no lo saludes si te salta encima». «Tranquilo… a mí no me importa». En casa puedes usar el trasportín con un juguete enriquecido dentro para que tu cachorro pase los primeros instantes de la recepción de las visitas. Abre la puerta del trasportín sólo cuando tengas la seguridad de que tu cachorro está calmado. Cuanto más calmado, menos probable que salte a las visitas y, por lo tanto, menor es la oportunidad de que se vea reforzado por ello.

En la calle, puedes evitar que tu cachorro se abalance hacia la gente con la que te cruzas realizando un guiado con comida. Cuando veas que tu cachorro pone su punto de mira hacia el peatón que se aproxima llámale por el nombre, coloca una recompensa en su hocico y redirígele la cabeza hacia ti mientras caminas. Cuando haya finalizado el cruce, felicítaloyentrégalelarecompensaconlaquelohasguiado.Siteparasahablarconalguien pide a tu cachorro que se siente antes de recibir la atención de la otra persona y pisa la correa para impedir que salte si lo intenta.

Resumen