¿Cómo funciona un perro?

El bien y el mal – ¿Perros con ética y moral?

La ética es la reflexión sobre lo que es «bueno y malo». La moral se relaciona con las normas sociales y los valores que pertenecen a la especie humana. Es posible que alguna vez hayas puesto un valor al comportamiento de tu cachorro y lo hayas clasificado como bueno o malo.

Una norma no acordada, pero implícita en la convivencia familiar, es no destrozar el mobiliario del hogar. Podríamos decir que cualquier miembro de la familia, con el mínimo de madurez que le dé consciencia de estar destrozando un bien común, se estaría comportando mal si destrozase el sofá.

Ahora imagina que, después de hacer la cena, te diriges al salón con los platos en la mano y encuentras un almohadón del sofá destripado… todo el relleno esparcido por el suelo. Entonces, ¿tu cachorro se ha portado mal? No es posible responder a esta pregunta sin matices.

Si juzgamos el comportamiento desde el punto de vista de la moralidad humana, el comportamiento está mal. Pero, ¿qué grado de consciencia tiene tu cachorro de haber destrozado un bien familiar y, sobre todo, de que esto está considerado un mal comportamiento? Te digo ahora mismo, sin dudarlo, que tu cachorro no es consciente de que su comportamiento está mal, desde una perspectiva de moralidad humana. Los perros no tienen el sentido de la ética humana y, por lo tanto, no comparten nuestra moralidad. Para él, el sofá es un elemento del entorno como también lo es una rama en el suelo del bosque. Entonces, ¿tu cachorro se ha comportado mal? ¿O se ha comportado de forma natural sin saber que ha realizado un comportamiento socialmente no permitido entre humanos?

Debemos subrayar la evidencia de que tu cachorro, además de ser un individuo inmaduro, pertenece a una especie distinta a la humana. En un entorno natural tu cachorro estaría mordisqueando troncos de árboles, persiguiendo lagartijas y mariposas, peleándose con arbustos y subiéndose encima de las piedras, etc. ¡Seguro que imaginarlo te enternece! Ahora cambia árboles por patas de silla, lagartijas por fregonas, arbustos por plantas de interior y piedras por sofás. Seguro que ya no lo ves tan tierno, pero es el mismo comportamiento.

Sin duda, antes de que tu cachorro esté bien educado va a transgredir muchas de las normas de convivencia familiar. Los perros son capaces de aprender qué está permitido y qué no, qué funciona y qué no funciona para obtener lo que quieren; y qué es seguro y qué no lo es para ellos… Pero tu cachorro no distingue entre bien y mal. No hará nada con malicia ni específicamente para hacerte enfadar. Debes recordarlo y tenerlo en cuenta antes de reaccionar ante las situaciones que se avecinan. Por favor, ten paciencia y actúa con respeto e inteligencia.

Sabe lo que ha hecho? – ¡No! ¡Sabe lo que está sucediendo o sucederá inmediatamente!

Los perros son muy capaces de interpretar tus emociones a partir de la expresión facial, el lenguaje corporal, el tono y volumen de tu voz y, también, por frases muy específicas. Al mismo tiempo, con la suma adecuada de experiencias, también son capaces de anticipar qué sucederá inmediatamente gracias a ciertas señales de su entorno. Por un lado, cuando observas un almohadón del sofá destrozado, tu expresión facial describe tu estado emocional. En ese momento empiezas a hacer aspavientos y a gritar a tu cachorro: «¿qué has hecho?, ¡has roto el sofá!». Tu cara, tu lenguaje corporal, tu tono, tu volumen y las frases que gritas intimidan a tu cachorro. Él agacha y gira la cabeza, se mueve muy lentamente o, incluso, se esconde con la cola entre las piernas. Tu comportamiento le impresiona, le intimida y lo recordará en un futuro.

Por otra parte, tu cachorro, después de haber vivido estas experiencias, con la suma de las señales conjuntas «almohadón destripado del sofá» junto a «tu llegada a casa» es capaz de anticipar una gran regañina. Si lo anticipa, en lugar de venir a saludarte, correrá a esconderse rápidamente.

Además, que tu cachorro agache y gire la cabeza cuando lo regañas o que se esconda cuando llegues a casa no implica que entienda que el enfado que tienes o vas a tener se deba a que él ha destrozado el sofá. Estos comportamientos son indicadores de miedo. Normalmente se asocia esta reacción de miedo del cachorro a que «él sabe lo que ha hecho» y que, además, sabe que está mal. Se asocia a un sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, los comportamientos mencionados no implican culpabilidad; indican miedo a tu reacción. Tiene miedo cuando te enfadas, y tiene miedo cuando sabe que te enfadarás. No es porque sepa lo que ha hecho y que eso esté mal. Lo que realmente sabe, por tu cara, lenguaje corporal y gritos, es que estás enfadado; o, por las señales del entorno dentro de un contexto específico, que te enfadarás. Por lo tanto, si tu cachorro no entiende que tu enfado es por su comportamiento, nada de lo que hagas en ese momento se asociará a una consecuencia de sus actos.

Cuanto más alejada en el tiempo esté la consecuencia (tu enfado) de su acto (destrozar el almohadón del sofá), más difícil será que lo asocie… Esa «cara de culpabilidad» es miedo a tu reacción, no es porque «sabe lo que ha hecho». Recuerda, ten paciencia y actúa con respeto e inteligencia.

Entonces… ¿cómo funciona un perro? Lo que funciona y lo que no. Lo que es seguro y lo que no.

La forma de funcionar de un perro es sencilla y, sobre todo, libre de moralidad humana. Intentan algo de una forma específica, si funciona lo repiten. Sino funciona, pueden insistir un poco… después pasan a otra estrategia. Algo sucede, si lo perciben como un peligro, como algo no seguro, lo intentarán evitar o mostrarán señales de miedo o intentando rebajar la tensión. Si lo perciben como algo seguro, algo agradable, se mostrarán a disposición.

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