El Transportín

El Transportín

El transportín, es una de las herramientas que más consenso crea entre adiestradores, ya que es muy versátil y, tanto tú como tu cachorro, obtendréis varios beneficios de él. Con él en casa podrás gestionar mejor los destrozos, las conductas higiénicas, la calma, enseñar a estar sólo y a mordisquear los juguetes adecuados. Con él, podrás transportar a tu perro con seguridad. Además, allá donde estéis, tu cachorro contará con su mini habitación de siempre, cosa que le dará seguridad y tranquilidad.

¿Qué ventajas aporta un transportín?

Ventajas en la educación del perro:

  • ➢  Ayuda en la adquisiciónde los hábitos higiénicos adecuados (evacuaciones)

  • ➢  Ayuda a gestionar los destrozos en casa

  • ➢  Ayuda a canalizar los mordisqueos hacia objetos adecuados

  • ➢  Fomenta la calma y da seguridad

  • ➢  Enseña a tu cachorro a estar solo

  • ➢  Aporta seguridad fuera de casa

  • ➢  Puedes proteger a tu cachorro de ambientes que no controlas (niños de tus visitas, lugares donde te has desplazado…)

El trasportín y conductas higiénicas

  1. El transportín es una herramienta multiuso que te ayudará en varios aspectos de la educación de tu cachorro, entre ellos, el aprendizaje de las conductas higiénicas adecuadas. Su uso en determinados momentos evitará que, si te despistas, tu cachorro tenga una evacuación accidental dentro del hogar.

    Por un lado, sabemos que el cachorro abandona el nido para realizar sus eliminaciones a partir de la tercera semana de edad. Por otro, también sabemos que tiene muy poca capacidad de retención. Otra información clave que tenemos son los momentos más propicios en que el cachorro tendrá necesidades.

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Sabiendo todo la anterior podemos usar el transportín a tu favor. Cuando le des de comer pon el plato dentro del transportín, deja que entre y cierra la puerta. Cuando tu cachorro se acabe la comida sentirá la necesidad de evacuar. Si está dentro del transportín, y también lo usas como zona de descanso, intentará aguantarse para no hacerlo dentro. Esto te dará un margen de unos minutos y podrás abrir la puerta y llevar a tu cachorro directamente del transportín a la calle o a la zona adecuada para que elimine… sin accidentes.

También lo puedes utilizar para restringir los movimientos al volver de la calle si no has logrado que tu cachorro evacúe en el exterior. Déjalo unos minutos dentro y, después, vuélvelo a sacar a la calle. Esta segunda vez será más probable que elimine en el exterior.

El transportín es una fantástica herramienta de ayuda, pero… ¡cuidado! Si tu cachorro permanece dentro del transportín mucho más tiempo del necesario o que su propia capacidad de retención, inevitablemente acabará eliminando en su interior, aunque ello vaya en contra de su propia naturaleza. Además, si usas un transportín demasiado grande, puede tener el suficiente espacio interior como para que él interprete que puede evacuar lejos de su camita interior.

Otro punto a tener en cuenta en el uso del transportín, es que nunca debes encerrar a tu cachorro si padece de diarrea o infección urinaria.

No quiero encarcelar a mi perro

¡Nada más lejos de eso! Los perros, de forma natural, se buscan guaridas con espacios reducidos para sentirse más seguros. Por este motivo has visto a tu cachorro dormir debajo de una mesa, de una silla, de la cama o, incluso, en el hueco entre el sofá y la pared. Los perros que viven asilvestrados se buscan guaridas reducidas para dormir o excavan agujeros, como una lobera. Además, una caseta de jardín es exactamente igual que un transportín. La única diferencia, es que el transportín tiene puerta. Si acostumbras a tu perro de forma adecuada, el transportín no solo no será para él una cárcel, sino que será su lugar favorito para descansar… será el lugar donde él se encuentra seguro.

Ni quiero trastos en casa, ni tengo espacio para ellos

El transportín no es un trasto, es una herramienta con múltiples beneficios para la educación de tu cachorro. Permite evitar algunos problemas de comportamiento y acortar significamente el tiempo de aprendizaje para la solución de otros. Tómatelo como una inversión, un sacrificio temporal para tener en el futuro un perro adulto mejor educado. Además, cuando le hayas dado el uso necesario, cuando tu cachorro sea adulto, puedes venderlo y recuperar parte de la inversión económica.

En cuanto al volumen, es cierto que puede ser molesto, sobre todo si nuestro hogar no es muy espacioso. Pero nos reafirmamos en nuestro argumento: el sacrificio temporal vale la pena teniendo en cuenta el beneficio que aporta.

Tipos de transportín

En el mercado, existen varias opciones de concepto y, cada una, tiene múltiples diseños. 

Empezaremos por el transportín clásico.

El transportín clásico es una caja donde tu perro queda totalmente cubierto. Se desmonta en dos piezas que encajan una dentro de la otra para facilitar su almacenamiento, aunque sigue siendo relativamente voluminoso y necesitas cierto espacio si lo quieres almacenar. La pieza superior, suele tener rejillas de ventilación laterales y trasera. No es muy pesado, porqué el material empleado para su fabricación, son plásticos y/o resinas semiduras. La ventaja es que, un buen trasportín, te durará toda la vida del perro y, si lo cuidas bien, incluso para los siguientes… es una inversión. El trasportín clásico es el más seguro para transportar a tu perro en vehículos, y el único permitido para viajar en avión, si tu perro debe ir en la bodega. 

 

El siguiente concepto es la jaula plegable.



La jaula plegable es una jaula de alambre de diámetro adecuado para la especie destinada. Al estar fabricada de alambre, el perro, aún estando en su interior, queda al descubierto. Puedes utilizar fundas de tela propias de la jaula para cubrirla o, también, una simple mantita… así tu cachorro se sentirá más resguardado. La jaula se puede plegar en una pieza que será tan grande como su base y, realmente, facilita mucho su almacenaje. El mayor inconveniente es su peso. Las jaulas más livianas suelen tener el alambre más delgado, pero esto compromete su resistencia.

Una buena jaula es bastante pesada en comparación con las demás opciones. Si no tienes previsto sacarla mucho de casa, será una buena elección.

 

El último concepto es el transportín de tela.


El transportín de tela es un armazón ligero que está cubierto con una lona ventilada y en el que la puerta se abre con una cremallera. Es muy liviano. Es la mejor opción para usarlo en diferentes lugares de destino, porque es muy fácil de transportar, pero no es el adecuado para transportar propiamente a tu cachorro. Además, si tu cachorro está plenamente adaptado al transportín, perfecto. Pero si está aún en proceso, es muy fácil que acabe rompiéndolo.


Como ves, no hay uno mejor que otro. Hay distintas opciones con diferentes características. Solo debes pensar qué necesitas, cómo lo usarás y escoger el más adecuado.

Adaptar a tu cachorro al transportín

Una vez escogido y adquirido la jaula o transportín es el momento de que lo conviertas en su guarida preferida. Para empezar elimina cualquier opción de descanso que no sea la cama dentro del transportín. Si tienes habitación para tu cachorro, la cama dentro del transportín será su única opción de descanso. Si tienes una zona de confinamiento en lugar de habitación, el transportín debe estar dentro de esta zona. No dejes ninguna otra cama a su disposición, para que, si necesita descansar, tenga que hacerlo dentro de él. El objetivo es dificultar el descanso en cualquier otro lugar que no sea su jaula o transportín.

Otro cambio que realizarás es que, de ahora en adelante, tu cachorro solo comerá dentro del transportín. Esto, además de asociar positivamente el transportín, te ayudará con las conductas higiénicas. Si la cama es muy voluminosa y resulta incómoda comer encima de ella, sácala y colócala encima del transportín. Cuando haya terminado, vuelve a colocarla. Para que tu cachorro entre a comer deberás generar la motivación suficiente. Prepara la comida dejando caer las croquetas de rancho dentro del planto lentamente. El ruido y la demora en la preparación harán que tu cachorro esté más impaciente de lo normal para empezar a comer. Una vez hayas preparado el plato, colócalo dentro del transportín y cierra la puerta… ¡con el cachorro fuera! Espera unos minutos, no muchos, para que tu perro se impaciente aún más y, pasado este tiempo, abre la puerta. Tu cachorro entrará. Cierra la puerta detrás de él, pero sólo entornada, y quédate esperando. Si se da la vuelta, abre la puerta para que vea que tiene salida y no entre en pánico. Cuando acabe de comer, felicítalo durante unos segundos y abre la puerta después. Ahora es momento de que lo saques a la calle o lo lleves a la zona de evacuación adecuada.

Los juguetes enriquecidos, como el Kong ®, son también un recurso para asociar positivamente el transportín. Además, la combinación de transportín y juguetes enriquecidos enseña al perro qué objetos puede mordisquear sin el peligro que mordisquee objetos no adecuados. Ahora, el transportín debe ser el único lugar de entrega de los juguetes enriquecidos, y el único lugar donde puede mordisquearlos. Si, una vez entregado el juguete, quiere salir del transportín, permítele que salga, pero sin el juguete. Puede decidir salir, pero si quiere mordisquear, la única opción es dentro del transportín.