Preparar la casa
Tener y disfrutar de un cachorro puede ser una etapa muy dulce y tierna, pero no es fácil. En edades tempranas, el cachorro explora su entorno y experimenta con los objetos y materiales que encuentra a su paso. Todas estas experiencias le proporcionan un aprendizaje continuo.
Lo normal es que tu casa esté decorada y organizada teniendo en cuenta el comportamiento de los individuos que la habitan: los miembros humanos de tu familia. En el momento en que introduces un cachorro en casa tienes que pensar que, por un tiempo, vas a tener que realizar algunos cambios. Estos cambios responden a la seguridad de tu cachorro y a tus pertenencias. No te preocupes, la mayoría de los cambios que vas a tener que realizar serán temporales, hasta que tu cachorro este educado. Otros, por sentido común, serán permanentes.
Las primeras semanas en casa son cruciales para que tu perro aprenda qué está permitido y qué no lo está. Seréis tú y tu familia los encargados de proporcionarle las experiencias adecuadas y guiarle en este proceso de aprendizaje.
Por otro lado, existe una realidad que hay que aceptar: no podrás supervisar a tu cachorro las 24 horas del día. Por lo tanto, parte del tiempo, tu cachorro estará aprendiendo de forma autodidacta. Tu cachorro puede aprender lo divertido que puede resultar escarbar la tierra de las macetas, jugar a pelearse con los almohadones del sofá, lo relajante que es mordisquear las patas de las sillas del comedor, o descubrir los tesoros del cubo de los desechos orgánicos, entre otras muchas cosas. Por este motivo, tendrás que realizar cambios en tu casa para reducir las posibilidades de que tu cachorro aprenda a realizar comportamientos inadecuados o peligrosos cuando no puedas estar con él.
Como norma general debes retirar del alcance de tu cachorro todo aquello que sea peligroso, frágil o valioso para ti (tanto emocional como económicamente). A continuación te redactamos una pequeña lista para que puedas dar una vuelta por casa y detectar aquello que debes retirar o cambiar de lugar:
➢ Adornos u objetos frágiles
➢ Objetos pesados que puedan caer encima de tu cachorro
➢ Cables eléctricos sin protección
➢ Elementos punzantes y cortantes
➢ Productos tóxicos
➢ Objetos de gran valor económico
➢ Objetos de valor sentimental
Es evidente que hay objetos, principalmente mobiliario, que no podrás retirar de su alcance. En estos casos basta con impedirle el acceso a las partes de la casa donde se encuentren estos objetos cuando no estés supervisando a tu cachorro.
A medida que tu cachorro crezca, y su nivel de educación sea mayor, podrás devolver progresivamente las cosas a su antiguo lugar, siempre durante periodos con supervisión para que puedas indicarle qué puede y qué no puede hacer con estos «nuevos» cambios.
En cuanto a los cambios permanentes mencionados anteriormente, en cada familia pueden ser unos u otros. Apelemos al sentido común. Como norma general, serán aquellos con los que, por su peligro, no tengas ningún margen de error. Como ejemplo, y en el caso de hacerlo antes de la llegada del cachorro, no podrás utilizar cebo raticida por el gran riesgo que comporta para su vida. Tendrás que cambiar a otros modos de contención de plagas que seam menos peligrosas de forma permanente.
Cada casa es un mudo, pero debes reflexionar seriamente sobre qué cambios debes mantener de forma permanente… así podrás evitar un buen susto, o una gran desgracia.
La zona del cachorro
La habitación del cachorro es un espacio donde confinar a tu perro cuando se quede solo o no puedas supervisarlo durante periodos de tiempo relativamente largos. Puede ser un espacio delimitado con barreras, como un parque de perros, o una habitación entera.
Si utilizas una habitación, para contenerlo en su interior puedes utilizar una reja de seguridad infantil en lugar de la propia puerta. El objetivo de la reja de seguridad infantil es que tu cachorro no se sienta tan aislado. Con la reja podrá verte y sentirse un poco más acompañado, aunque esté confinado en su zona. Por supuesto, la habitación o espacio para confinar al cachorro es algo temporal. Dejarás de necesitarlo cuando tu cachorro esté bien educado.
Este espacio puede ser cualquier lugar de casa que sea lo suficientemente grande como para albergar la cama de tu cachorro, su comida, su agua, sus juguetes y, alejada de todo lo anterior, su zona de evacuaciones.
La característica principal de la zona del cachorro es que sea un espacio seguro para él y tus pertenencias. Por eso es importamte también retirar de su alcance todos aquellos objetos peligrosos, valiosos o que puedan ayudar al aprendizaje de actividades inadecuadas: zapatos, libros, CDs, mandos de la tele, plantas, ropa etc.
Cuando crezca, si el espacio destinado se queda pequeño, puedes realizar cambios en la zona de confinamiento. En lugar de pensar «¿dónde lo puedo confinar?”» piensa «¿dónde no quiero que entre?» y limita el acceso a estas zonas dejando libre acceso al resto de la casa.
Las ventajas de la zona del cachorro son varias:
Mantener a tu cachorro seguro
Evitar que aprenda a realizar actividades inadecuadas
Mantener tus pertenencias seguras
Enseñarle a estar solo
Enseñarle a tolerar la frustración
Resumen