Tranquilidad, calma y gestión de la frustración
Al igual que los bebés humanos, los cachorros tienen deseo de hacer cosas (expectativas). Cuando una expectativa no se cumple, el perro se va a frustrar. Igual que los humanos, ellos tienen tres maneras de gestionar la frustración: aceptarla sin más, vocalizar (ladrar)
para conseguirlo o enfadarse (el último caso suele pasar con perros que tienen una expectativa muy elevada porque en otras ocasiones ya han realizado ese comportamiento y ahora no les dejamos).
Para lograr que nuestro cachorro gestione la frustración aceptándola y abandonando la idea inicial, todos los miembros de la familia deberán ponerse de acuerdo con las normas de la casa:
➢ ¿Podrá subir al sofá?
➢ ¿Podrá subir a la cama?
➢ ¿Tendrá acceso a toda la casa?
➢ ¿Se le dará comida de la mesa o de la cocina?
Lo que decidáis al principio lo vais a tener que asumir para el resto de la vida del perro. Así que si
no toleráis pelos en el sofá o en la cama. Si no os gusta que moleste a los invitados mientras cenáis o no queréis que entre en la cocina porque ocupa mucho espacio y es peligroso, tenéis que hacerlo des del primer día.
Otros momentos donde te puedes encontrar este conflicto será cuando salgas a la calle y el cachorro no llegue a los sitios, por ejemplo, no le dejes saludar a los perros o perseguir palomas. En estos momentos puede que se frustre y ladre. En estos casos, tendrás que esperar sin más, para que el cachorro aprenda que no puede llegar a esos estímulos realizando esos comportamientos y que a veces toca aburrirse y es lo que hay. Si en ese momento cedes y vas «para que el perro se calle» estarás reforzando muy fuertemente el comportamiento de «quejarse» por no llegar a los sitios y puede que lo empiece a hacer en otras situaciones. Reñir al perro en estas situaciones suele ser contraproducente porque puede que asocie: «cada vez que (por ejemplo) veo un perro me riñen. Los perros son malos, tengo que echarlos». Y pasemos de tener un ladrido de frustración a un ladrido de agresividad y miedo.
En los paseos tendrás que dedicarle tiempo a estar sentados y aburridos. No todos los paseos tienen que tener todo el rato un alto nivel de energía.
Es importante dar paseos relajados para no crear un super atleta que luego no sepamos como calmarlo. Puedes sentarte un rato en un banco de la calle, con el perro atado «obligándole» a esperar, mientras miras el móvil, lees un libro o hablas con alguien. Ignoralo si nos pide atención o quiere ir a algún sitio. Simplemente te has convertido en un árbol y en este momento toca estar allí. Trabaja este ejercicio siempre con tiempo, ya que no te irás hasta que el perro no esté relajado.
En casa también es importante tener momentos de tranquilidad juntos, donde podáis descansar relajados el uno al lado del otro. Si las únicas interacciones que tienes con tu perro es para suplirle las necesidades básicas de pasearlo y darle de comer, te verá como un dispensador de recursos en vez de su compañero de vida. Compartir estos momentos de descanso es esencial para trabajar la confianza, la calma y la tranquilidad.
Durante el día, debes establecer rutinas de tiempo, cuando vas a prestarle atención y cuando no. En los momentos en que decidas no prestarle atención ignorarás al perro. En esos momentos, se darán situaciones de conflicto, ya que el perro quiere tu atención y se va a frustrar porque no puede acceder a ti. Ignora todas estas llamadas de atención. Si un comportamiento no es reforzado, se extingue, desaparece. Siempre ten presente que el perro tenga acceso a juguetes masticables: Kongs®, huesos, cuernos etc., ya que es una alternativa a tu interacción y ayudan a enseñar al perro a aburrirse, entretenerse solo y canalizar el «enfado» por la frustración.
Por último, ten en cuenta tu actitud. Si dentro de casa juegas sin control, te mueves rápido, hablas alto, etc., lo más probable es que tu cachorro acabe contagiándose de esa energía y haga lo mismo. Si quieres un perro tranquilo en casa debes adoptar una actitud relajada cuando interactúes con él.
Es muy IMPORTANTE explicar bien estos conceptos de tranquilidad si hay niños en casa. Deben respetar las rutinas de descanso y no atención. Si juegan en casa con el cachorro tendrá que ser un juego muy protocolizado para que el cachorro entienda cuándo se puede y cuándo no.
La misma actitud tienes que tener en las entradas y salidas de casa. Si cada vez que entras recibes al cachorro gritando y jugando con él, esto se le va a quedar grabado a fuego y cuando sea mayor saludará de la misma manera. Debes saludar e irte de una manera tranquila sin prestarle mucha atención.
Resumen