Manipulación y relajación del cachorro
Seguramente, ya habrás experimentado lo fácil que es excitar y alborotar a tu cachorro y lo difícil que puede resultar calmarlo. En más de una ocasión, habrás deseado que tu cachorro tuviese un interruptor de apagado para poder descansar del, en ocasiones adorable peluche, pero también, pequeño terremoto. Si es así, estás de enhorabuena, porque te vamos a enseñar a crear este interruptor de apagado.
La capacidad de tranquilizarse es una herramienta de vida, pero esta herramienta no se desarrolla sola, o puede que no lo suficiente. La idea es desarrollar esta capacidad y generalizarla, de manera que, por un lado, tu cachorro pueda relajarse de forma autónoma y, por otro, puedas tú inducir esta relajación cuando sea necesario. Esta capacidad es como un músculo, cuanto más trabajes en ella, más se desarrollará. Así que es hora de empezar a muscular.
A su vez, aprovecharás los momentos de relajación durante los ejercicios para realizar una socialización táctil. De esta forma, aumentarás su confianza asociando la manipulación a un estado emocional de tranquilidad.
Ejercicio de relajación del cachorro
Este ejercicio se divide en 3 etapas. En la etapa 1, aprenderemos a inducir la tranquilidad y desarrollaremos la capacidad de relajación de tu cachorro. En la etapa 2, asociaremos la relajación a unas señales auditivas que provoquen la tranquilidad en el cachorro. En la última etapa, la auténtica etapa de musculación, alternaremos estados de excitación con estados de tranquilidad para que tu cachorro aprenda a pasar “100 a 0” en unos segundos. No debes pasar de etapa hasta que los objetivos de cada una de ellas estén claramente cumplidos.
Etapa 1 – Inducir la tranquilidad
Las primeras veces, escoger el momento y el lugar apropiado facilitará el aprendizaje de la relajación. El lugar, debe ser tranquilo, sin estímulos que lo exciten. El momento, aquel en el cual anticipes que tu cachorro necesita un descanso. Más adelante, cuando tu cachorro conozca bien el ejercicio y sea capaz de relajarse en segundos, aumentarás la dificultad realizándolo en un momento en que él no necesite descansar y en lugares progresivamente más estimulantes.
Realizaremos el ejercicio sentados en el suelo. Así que, según dónde lo hagas, es posible que necesites una pequeña estera o colchoneta.
➢ Siéntate en el suelo, extiende tus piernas, ábrelas y coloca a tu cachorro entre ellas.
➢ Para que tu cachorro se relaje, debes tratarlo con respeto y, por supuesto, en ningún momento usar la violencia.
➢ Si tu cachorro se muestra muy bullicioso, sin agarrarlo, pon una de las palmas de tu mano en su pecho para hacer de tope. Coloca la otra palma en su vientre, pegada a los muslos, pasando el brazo por encima de su espalda, entre su lomo y la grupa. Así lo retendrás acotando sus movimientos, pero sin usar la fuerza.
➢ No digas nada, mantén una actitud neutra.
➢ Si tu cachorro da muestras de relajación, en proporción, relaja tus brazos.
➢ Si tu cachorro llega a tumbarse, guíalo para que lo haga panza arriba.
➢ Si está relajado, aprovecha para realizar manipulaciones suaves por todo su cuerpo.
Cada cachorro es diferente y algunos se tranquilizarán al momento. Si tienes un cachorro inquieto no te preocupes si las primeras veces no logras relajarlo del todo. La idea es que, poco a poco, tu cachorro esté un poco menos agitado y, progresivamente, llegue a relajarse por completo.
Aprovecha los momentos de relajación para acariciarlo y manipularlo con movimientos lentos y suaves. Si los movimientos son rápidos e intensos, tu cachorro tenderá a excitarse… ten esto en cuenta.
Etapa 2 – Asociar una señal para inducir la tranquilidad
En esta etapa asociarás un ruido vocal o señales verbales a la relajación, de manera que estas señales puedan ayudar a inducir la tranquilidad por condicionamiento clásico…. O, dicho de otra manera, en un futuro, cuando tu cachorro esté inquieto o nervioso, este ruido vocal ayudará a que se calme. Una vez asociadas, estas señales también servirán de puente de un contexto a otro, para ayudar a que se calme en diferentes ambientes.
Sólo puedes iniciar esta etapa si, con el ejercicio anterior, ya consigues calmar completamente a tu cachorro siempre que te lo propones. Esta etapa tiene 2 pasos.
Paso 1: La asociación.
➢ Siéntate en el suelo, extiende tus piernas, ábrelas y coloca a tu cachorro entre ellas.
➢ Calma a tu cachorro.
➢ Cuando esté completamente relajado, haz algún ruido con la boca (señales verbales) de forma repetida. Podrías, por ejemplo, alargar el sonido de una ese: “Sssssssssss… Ssssssssss… Ssssssssss…”
➢ Aprovecha para realizar manipulaciones suaves por todo su cuerpo.
Realiza este ejercicio varias veces al día durante, al menos, una semana. Cuantos más días
lo alargues, mejor será la asociación.
Paso 2: La inducción.
Una vez asociado, utilizaremos directamente el ruido vocal para inducir la relajación d e tu cachorro.
➢ Siéntate en el suelo, extiende tus piernas, ábrelas y coloca a tu cachorro entre ellas.
➢ Directamente, utiliza el ruido vocal para inducir la relajación de tu cachorro.
➢ Si se relaja, aprovecha para realizar manipulaciones suaves por todo su cuerpo. Cuando consigas inducir directamente la tranquilidad con el ruido vocal, no olvides realizar
el ejercicio en diferentes contextos.
Etapa 3 – Musculación de la tranquilidad
En esta etapa es donde la competencia de tu cachorro para relajarse cogerá fuerza. Provocarás excitación a tu cachorro pare que, acto seguido, induzcas la tranquilidad.
Desarrollarás la capacidad de tu cachorro para pasar de la excitación a la tranquilidad inducida.
➢ Agáchate cerca de tu cachorro y excítalo un poco. Puedes golpear el suelo con las palmas de tus manos y moverlas de un lado a otro mientras lo animas con tu voz.
➢ Si tu cachorro se anima, juega unos segundos con él.
➢ Pasado estos segundos, deja de animarlo y empieza a realizar el sonido vocal (Sssssssss… Sssssssssss… Ssssssss…), deja de mover las manos y coloca tus palmas en su pecho y vientre para restringir sus movimientos, pero sin que se sienta preso.
➢ Trátalo con respeto y, por supuesto, en ningún momento uses la violencia.
➢ Cuando hayas calmado a tu cachorro, felicítalo suavemente, sin que se vuelva a excitar.
➢ Repite el ejercicio unas pocas veces.
Al inicio de esta etapa, tu cachorro todavía no tiene la capacidad de tranquilizarse directamente desde la excitación desarrollada. Intenta no excitarlo en exceso para no traspasar un punto de no retorno a la tranquilidad. A medida que sea más capaz de relajarse cada vez más rápido después de excitarlo, puedes aumentar la intensidad del juego.
Cuando tú y tu cachorro dominéis esta última etapa puedes utilizar esta técnica en los momentos en que tu cachorro se haya sobreexcitado él solo. Recuerda que este ser ía un contexto diferente al que has trabajado y, por supuesto, en principio no se relajará tan rápido como en el ejercicio, pero… solo tienes que seguir «musculando».