El bozal es una herramienta cuyo uso puede ser necesario en distintas situaciones del día a día con nuestro perro. En algunos casos es de uso obligatorio, como ocurre en los perros catalogados por la Ley como potencialmente peligrosos. Lo mismo puede ocurrir si queremos subir con nuestras mascotas en algún trasporte público como el metro o el tren. Más allá de estos contextos, el uso de un bozal también puede resultar necesario en el caso de las visitas al veterinario o en el caso de perros con problemas de agresividad.
Existen diferentes tipos de bozales en el mercado, por lo que debemos conocer cuál es el más adecuado para nuestro perro.

BOZALES DE NYLON

bozal nylonfot. Cristina Ortega

Estos bozales son blandos debido al material con el que están hechos, tela de nylon. En función del tipo de hocico del animal, la posibilidad de abrir la boca y, por tanto, de llegar a coger cosas del suelo o de morder, estará más o menos limitada. Por otro lado, hay que mencionar que en la parte inferior de este tipo de bozales tiende a acumularse saliva a consecuencia del jadeo, lo cual puede provocar irritaciones en la piel.

Existe una variante de estos bozales en los que la parte inferior de la tela es de rejilla y evita en mayor medida la acumulación de saliva. También existen bozales de nylon cuyo ajuste al hocico se realiza a través de un velcro, lo cual podría servir para adaptarlo mejor a cada caso, si bien no es un cierre muy seguro en el caso de que tengamos un animal que muerda.

Este es un tipo de bozal que goza de aceptación por parte de los propietarios porque es blando, se puede plegar y es menos llamativo desde el punto de vista estético. Sin embargo, teniendo en cuenta lo anteriormente explicado, este bozal puede resultar problemático en razas que tienden a hipersalivar y no resultaría seguro en perros que muerden. Asimismo, no permite que el perro abra la boca y jadee adecuadamente, por lo que, además de ser muy poco confortables para los perros, podría predisponerlos a un golpe de calor.

Los bozales de nylon pueden ser útiles para momentos puntuales como una visita al veterinario, pero no para periodos largos, por ejemplo, durante el paseo.

BOZALES DE CESTA DE PLÁSTICO

bozal cestafot. Cristina Ortega

Estos bozales son más robustos y más seguros dado que impiden que el perro pueda morder, si bien dependiendo del tamaño y forma del hocico del animal, pueden beber o comer a través de la rejilla. De hecho algunos de estos bozales disponen de una tapa en la parte delantera que se puede quitar dejando un orificio por el que se pueden introducir premios de comida.

Cuando no se ajustan adecuadamente al tamaño del hocico estos bozales puede provocar roces en la zona dorsal. Para evitar este tipo de rozaduras, algunos bozales incorporan una tira de tela suave o cuero.

En líneas generales, y en comparación con los anteriores, este tipo de bozales son más seguros, mejoran la ventilación y no favorecen la acumulación de saliva. Sin embargo, a los propietarios les gustan menos que los de nylon porque son más llamativos y dan “peor” percepción del animal.

BOZAL DE TIPO BASKERVILLE®

bozal baskervillefot. Cristina Ortega

Se trata en realidad de un tipo de bozal de cesta pero que presenta una serie de ventajas con respecto a los convencionales:

  • Es un bozal robusto pero al mismo tiempo moldeable (si se mete en agua caliente puede llegar a adaptarse a la forma del hocico).
  • Permite el jadeo así como la ingestión de comida y agua, y evita la acumulación de saliva.
  • Es más holgado que los bozales normales, por lo que sirve también para perros con hocico ancho y chato, como por ejemplo, los boxer.
  • La zona de la nariz queda descubierta, por lo que no provoca rozaduras y permite que el perro pueda olfatear el suelo sin limitaciones.
  • Incorpora una tira que sujeta el bozal a la cabeza por la parte frontal evitando que el perro se lo pueda sacar. Además se puede sujetar al collar, aumentando con todo ello la seguridad.

Los dogales, collares de cabeza o Haltis® NO SON BOZALES, sino un tipo especial de collar que sujeta y dirige la cabeza del animal. Es cierto que estos collares pueden llegar a cerrar la boca del animal al levantar la correa en vertical, lo cual supone un uso inadecuado. Sin embargo, no puede sustituir al bozal en ningún caso.

Por último, y una vez que hemos elegido el que mejor se adapta a nuestro animal, resulta importante hacer hincapié en la forma de enseñarle al perro a llevarlo. Así, el bozal no debe ponerse de inmediato, sino que se debe hacer una habituación al mismo, asociándolo con estímulos positivos para el perro como pueden ser los premios y nunca utilizarlo como un método de castigo. Cuando un animal tolera adecuadamente el bozal se minimiza el riesgo de que se lo llegue a sacar.

CRISTINA ORTEGA

Artículo publicado en GRETCA

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